Que un gato orine fuera de su sitio es lo que más desespera a los dueños. Especialmente al levantarse por la mañana o al volver a casa del trabajo, pisar la orina mojada, sentir el mal olor de los cojines del sofá o ver las sábanas recién cambiadas arruinadas... Lo peor es que, justo después de regañarlo, vuelve al mismo lugar a hacerlo de nuevo.
La primera reacción de muchos es: "¡Se está vengando de mí!". Piensan que el gato les guarda rencor por trabajar horas extras, por haberlo regañado o por las visitas. Pero la verdad es que los gatos no actúan por "venganza".
Si un gato empieza a orinar fuera de su caja de repente, especialmente en lugares extraños como suelos fríos, bañeras o lavabos, lo primero que hay que descartar son los problemas urinarios. Los gatos machos corren un peligro especial: la obstrucción urinaria puede causar insuficiencia renal aguda en 24 horas. Observe su comportamiento en la caja: si se queda mucho tiempo, hace esfuerzo, solo salen unas gotas, entra y salir constantemente o maúlla, vaya al veterinario de inmediato. Las infecciones urinarias hacen que asocien la caja con el dolor.
Para los gatos mayores o con sobrepeso, una caja con bordes altos puede causarles dolor articular al entrar y salir. Si solo orinan cerca de la caja, cámbiela por una abierta y de entrada baja.
Los gatos son muy limpios: limpie la caja al menos una vez al día y lávela por completo semanalmente. A algunos les disgusta la arena con mucho perfume o de grano grueso. Pruebe con arena de soja, bentonita o mezclas. Al limpiar los accidentes, use limpiadores enzimáticos para eliminar el olor por completo y evitar que regrese. Orinar fuera no es maldad, es su forma de decir "no me siento bien".